Mi novia me hace cornudo y sumiso

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Anteriormente había relatado como mi novia Jazmín me había hecho cornudo por primera vez, esta situación fue solo el principio ya que fue aumentado al grado de que me convirtió en sumiso en poco tiempo y así fue como empezó.

Durante un tiempo las sesiones de sexo con Jazmín no pasaban de que yo le hiciera sexo oral y de que limpiara tanto su vagina como su ano con mi lengua, en ocasiones esto era incluso después de que estuviera con Miguel, su amante, teniendo que probar su leche dentro de sus orificios y limpiarlos completamente mientras ella me insultaba y me decía que pronto tendría la oportunidad de disfrutar yo también, aunque nunca pasaba de que me hiciera una paja o que en pocas ocasiones ella misma chupara mi pequeño pene erecto y me hiciera eyacular por lo que me decía y por lo que le tenía que hacer.

Una ocasión durante una plática me dijo: – “Creo que ya es hora de que empieces tu instrucción.” – “¿A qué te refieres? Pregunté. – “A lo que te digo cuando cojemos, es hora de que tú también disfrutes del sexo como yo, no nada más con tu boca y tu minúsculo pene, es hora de que te entrene el culo…”. Nada más de oírla decir eso tuve una erección. Mis sentimientos eran una confusa combinación de miedo y excitación. “Las reglas serán simples, ahora tu solo podrás satisfacerme con tu boca y ya no podrás nunca penetrarme, debido a tu verga que no tiene el tamaño adecuado para satisfacerme, de eso se encargará solo Miguel, y tu rol será el de cornudo consentido para mi entera satisfacción, por ahora solo podrás participar pasivamente en algún encuentro con él, además tienes completamente prohibido el masturbarte, tu placer solo dependerá de mi”. Mi verga empezó a dolerme de lo parada que estaba, mi cabeza daba vueltas de todo lo que estaba pensando y todo lo que tenía que procesar, empecé a notar que mi ropa interior se estaba empezando a humedecer por el líquido seminal que estaba produciendo. Esa vez no pude dormir, solo podía imaginar el ver a Jazmín siendo follada por alguien a quien aún no conocía, lo mejor era imaginarla chupando una verga grande, abriendo toda su boca para saborear y dar placer a un verdadero hombre y ni siquiera quiero volver a imaginarla en cuatro, con su hermoso culo empinado, listo para ser penetrada por una verga mucho más grande que la mía, que la haría gritar de dolor pero que no quería que se la sacaran.

Al siguiente día, a la hora de vestirnos antes de irnos cada quien al trabajo, me dio unos pantis negros suyos y me dijo: – “Póntelos, quiero que desde ahora empieces a usar ropa interior de mujer para que te acostumbres a tu nuevo rol de cornudo”. A pesar de que ya tenía la verga parada, no fue difícil ponérmelos, no me molestaban en absoluto y cubrían bien la parte de enfrente, pero dejaban ver la mayor parte de mis nalgas debido a que eran casi una tanga, me sentía humillado y excitado al mismo tiempo, me sentía como un putito mientras mi novia me miraba con cara de maldad y de satisfacción, ahora sabía que también tenía el objetivo de feminizarme. – “Después del trabajo vas a pasar por una sex-shop y vas a comprar un dildo, del tamaño que tú quieras, pero debe ser lo más parecido en la forma de un pene, nada de solo algo en forma de tubo, debe tener una cabeza grande y si es posible se le noten las venas y las formas de una buena verga, y no olvides comprar lubricantes”. Me dijo mientras se vestía. Yo asentí y le dije que sí, que pasaría por eso en la tarde antes de regresar a casa. Estaba sorprendido de lo excitado que me sentía, me encantaba que Jazmín tuviera intenciones de usar mi culo y ya me estaba haciendo a la idea de que iba a ser una gran experiencia.

Al llegar la salida del trabajo me dirigí a la sex-shop más cercana y entré, empecé a ver todo lo que ahí se vendía, desde ropa interior sexy, videos para adultos hasta los juguetes sexuales, era la primera vez que entraba a una tienda así y me sentía un poco apenado de lo que me encargaron comprar y para lo que Jazmín pretendía usarlo. Me sorprendí al empezar a ver los juguetes en forma de pene que se exhibían, la mayoría eran enormes vergas de varios gruesos y colores, pero lo que más me llamó la atención es que casi todos, incluso los más pequeños eran mayores que mi miembro, ahora empezaba a comprender a Jazmín al querer salir con otros hombres, ni por casualidad el tamaño de mi pene podría del ser suficiente tamaño para complacerla. Al final tuve que escoger uno de los más pequeños en diámetro (2 cms. en la punta aproximadamente), para evitar el dolor de ser penetrado por primera vez, aunque de largo si alcanzaba los 15 cms. y el diámetro crecía hasta llegar a 5 cms. hasta la base donde tenía una parte que simulaban unos grandes testículos, era de color carne, muy realista y con muchas venas que simulaban una gran erección. En el mostrador el cajero me preguntó si eso era todo lo que quería llevar, a lo que le respondí que no, que también quería lubricante para penetración anal, el cajero sacó unos cuantos frascos del mostrador y me los mostró para que escogiera uno, mientras yo los observaba me preguntó: – “¿Así que quiere introducir a la mujer en el sexo anal, no?”. Se me subió la sangre a la cabeza, me estaba muriendo de vergüenza mientras decidía que contestarle al cajero, hasta que me decidí a decirle la verdad. – “Es para mí… mi novia quiere usar eso conmigo…”. Yo seguramente estaba rojo como un tomate al decirle eso al cajero, me estaba muriendo de vergüenza, el cajero solo puso cara de sorprendido un momento y acto seguido sonrío un momento con cara como diciendo “pinche putito, le gusta que le den por el culo”. Me dio lo que había comprado y después de pagar salí casi corriendo de la tienda con una vergüenza que no podía con ella, al subir al auto pude notar que se me había parado la verga, y que aún con lo que había pasado en la tienda, estaba muy excitado y solo pensaba en lo que me iba a hacer Jazmín en cuanto llegara a la casa.

Al llegar ella estaba preparando algo de comer, por lo que me ordenó ir a bañarme y que al acabar no me vistiera, que antes de eso que me avisara para que ella fuera a prepararme. Yo estaba sorprendido, – “¿Ya vas a usar lo que me ordenaste que comprara?”, le pregunté, – “No, todavía no, no te preocupes, primero hay que prepararte”.

Yo obedecí y después del baño y de imaginarme lo que iba a pasar, la llamé para empezar la acción, ella llego al poco tiempo con un conjunto de ropa y otras cosas que por el momento no vi que eran, me ordeno secarme bien y al terminar ponerme en cuatro con las nalgas bien arriba para que ella pudiera ver bien la entrada de mi culo y poder prepararlo, yo obedecí y me subí a la cama de rodillas, me incliné hacia adelante y puse el culo lo más empinado que pude, con mi rostro en las almohadas de la cama y las piernas semi-abiertas. Ella tomo unos guantes de látex que había traído y empezó a utilizar el lubricante en mi ano haciendo círculos y tallando un poco la entrada y poco a poco insertar un dedo en mi orificio a medida que yo respiraba profundamente y gemía en cuanto me empezaba a penetrar con su dedo, después de un rato intentó insertar dos dedos y a abrirlos más en cuanto los introducía en mí, yo sentía al principio un poco de dolor, pero al poco tiempo ya me estaba acostumbrando y al momento de empezar a disfrutar esos movimientos ella introdujo un dedo más, abriendo mi ano más y regresando el dolor de la penetración, ahora ella estaba usando tres dedos metiendo y sacando a un ritmo pausado hasta que volví a acostumbrarme y a volver a disfrutar de sus movimientos, en ese momento ella se detuvo y empezó a buscar algo de entre las cosas que había traído, yo estaba un poco decepcionado de que se había detenido y a la vez confundido de que lo hubiera disfrutado, mi erección era evidente y ya estaba empezando a gotear un poco de líquido seminal. Ahora ella empezó a introducir algo que al principio era fino en la punta, pero que al seguir introduciendo, se hacía cada vez más grueso, abriendo enormemente mi agujero provocándome mucho dolor pero que al momento más doloroso se volvió a ser pequeño y entro por completo en mi ano, por su forma se quedó atorado dentro de mí y fue entonces que me di cuenta que me había colocado un plug anal para entrenar mi culo que hasta ese entonces permanecía virgen.

cornudo sumisoYa pasado un poco la excitación y el dolor de la inserción del plug, Jazmín me indicó que me vistiera con la ropa que había traído, me tenía otra sorpresa, ¡era ropa de mujer!, además de los panties que ya había usado ese día, me dio un par de medias negras, un brassier del mismo color y un vestido que llegaba a la mitad de la pierna y una blusa con escote que hacia juego, después me dio unos zapatos con tacón bajo pero que definitivamente eran de mujer y que me quedaban a la perfección, parecía que esto que hacía ya lo había planeado desde hace mucho tiempo y que se había preparado para conseguir todas esas cosas para que fueran de mi talla y tamaño. Ella me dejo vestirme con el plug puesto y se dirigió al comedor mientras me decía que me esperaba allá y que continuaríamos después de cenar.

Ya durante la cena, yo me sentía más que humillado por tener que usar ropa de mujer enfrente de ella, por lo que ella me dijo: – “No te preocupes, esto me gusta mucho y pronto a ti también te va a gustar, de hecho, creo que en poco tiempo vas a empezar a disfrutar mucho todo esto que vamos a experimentar, te lo garantizo”. Yo ya me estaba acostumbrando a tener el plug en mi ano, y con lo que ella me decía me empezaba otra erección combinada con el miedo de lo que ella pretendía hacer conmigo. – “Por el momento iremos poco a poco, primero será la ropa, pero después empezaré a maquillarte y empezaras a usar tacones cada vez más altos y ropa más sexy, vas a ver que dentro de poco te voy a convertir en una linda putita”. Yo no hice más que asentir y le dije: – “Todo lo que tú quieras, todo lo que tu mandes yo lo haré”. – “Muy bien, te estas convirtiendo en un lindo cornudo sumiso”.

Así fue transcurriendo la cena, hasta que acabamos y ella me dijo: -“Antes de ir al dormitorio quiero que me muestres como tienes el culo lleno como te dejé”, yo obedientemente me acerque a ella y le di la espalda, me incline hacia adelante y subiendo la falda que traía puesta abrí mis nalgas para mostrarle el hilo de los panties y el plug que me había colocado en el culo. Ella me acarició las nalgas y me dio un beso en una de ellas para luego darme una nalgada muy fuerte en señal de aprobación.

Ya en el dormitorio ella me ordenó quitarle la ropa y así lo hice, dejándola completamente desnuda y yo con ropa de mujer, me dijo que me quitara el vestido y la blusa pero que me dejara solo las medias, yo estaba excitadísimo y solo quería complacerla, empecé con acariciarla y besarla por todo su cuerpo con todo mi esfuerzo, al acostarnos, yo empecé a besarle sus pies y a lamerle cada uno de sus dedos para calentarla porque sabía que eso le encantaba, cuando la empecé a oír que su respiración se apresuraba y que empezaba a gemir, comencé a subir mi boca hacia sus pantorrillas y piernas, acariciando todo lo que podía con mis manos, labios y lengua, hasta llegar a su vagina, que estaba ya empezando a mojarse. En ese momento me ordenó: – “Chúpame bien el coño, que es lo único que vas a poder hacer porque solo Miguel puede follarme como solo él sabe”, yo lo único que pude hacer fue lamer esa concha con todas mis ganas sabiendo que ya no era mía y que le pertenecía a alguien más, con una verga más grande y potente que la mía, en medio de la acción yo pensaba en como ella disfrutaba con esa verga y de repente me di cuenta que me cosquilleaba el culo, con el plug todavía insertado, ¡me estaba excitando pensando en la verga de Miguel!, al parecer ella se dio cuenta de ello y de repente se detuvo y me hizo poner de rodillas en la cama, de nuevo me lubrico el ano y después de un poco de esfuerzo y de tocar mi orificio durante más tiempo, saco el plug de mi culo con un inmenso dolor un poco menor de la vez que lo insertó, tal vez ya acostumbrado al tamaño del plug. – “Ahora vamos a probar el dildo que te hice comprar”, sacando el dildo de su envoltura me dijo: – “Se ve que quieres empezar despacio, has escogido el dildo más pequeño que encontraste, ¿verdad?, casi es del tamaño de tu chiquito, pero no importa, pronto te acostumbraras y te conseguiré cada vez más grandes para que disfrutes cada vez más”. Lubricó la punta del dildo y me ordenó sentarme poco a poco en él. El pene de goma se estaba introduciendo en mi ano de forma deliciosa y lo estaba disfrutando, entre más entraba más abría mi hoyo y se intensificaba el dolor, pero me encantaba, ella se puso junto a mí y con una mano empezó a masturbarme mientras que con la otra empezó a follarme el culo con el dildo. – “¿Qué te parece putito?, ¿te das cuenta que tú mismo elegiste la verga que te está follando?, ¿te das cuenta de lo putito que eres y que por eso no tienes derecho a penetrarme?, en ese momento me di cuenta que estaba disfrutando demasiado, mi pequeña verga estaba a punto de explotar y en mi ano había una extraña combinación de dolor y placer al mismo tiempo, – “Vamos putito, yo sé que te gusta” me dijo, – “Es muy grande para mí, me duele que me la metas más, me estas rompiendo el culo” le contesté, – “Si se ve que te encanta putito, y esto es solo el principio, ya verás que te haré disfrutar de una verga de verdad más adelante”. Al haber dicho esto lo entendí todo, Jazmín quería que me hiciera sumiso para que Miguel también me follara a mi junto con ella, en ese momento me deje llevar y ya no pude aguantar más, empecé a eyacular con todo lo que había pasado y pensando en que me había convertido en un putito cornudo sumiso, listo para entregarme tanto a mi novia como a su amante, al acabar mi intenso orgasmo le conteste a Jazmín: – “Soy todo tuyo, me encantó lo que mi hiciste hacer, hazme todo lo que tú quieras, eres mi dueña y yo tu esclavo para obedecerte en todo, soy tuyo”.

Continuará…
P.D. Esta es una obra de ficción y los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de los involucrados, a pesar de que algunos eventos son basados en la realidad, la mayoría es una fantasía del autor con respecto a su situación y circunstancias.

Por Rafael MiniPene.

Gran relato erótico que nos envía Rafael muchas Gracias !!!